16 de julio de 2015

Siete trucos para enfrentar la hoja en blanco

Es muy duro empezar a escribir. Pero lo es más cuando no tenemos definido un tema y el cliente quiere todo para las ya.

Si recuerdas la publicación anterior, te sugerí hacer una biblioteca virtual y presentar una malla de contenidos para tener ‘de donde echar mano’ cuando tengamos que apagar un incendio como estos y responder de forma profesional.

Sin embargo, a veces tenemos el tema pero sabemos que le hace falta el ‘no sé qué, que lo hace no sé cómo’. Para encontrarlo debemos saber cuál es el objetivo de nuestra publicación y armar una estructura. Por eso, aunque ya hayas elegido el tema, tómate al menos quince minutos más para:

  1. Ampliar la investigación: clave para no dejar huecos. A veces no basta solo con mirar una página.
  2. Armar el esqueleto del contenido: define el objetivo y las partes en las que vas a dividir tu tema. Después, a cada parte añádele el párrafo o la frase textual del tema que estés trabajando.
  3. Iniciar la carpintería: enlaza las ideas dándoles un orden lógico: utiliza conectores de secuencia, signos de puntuación y sobre todo, trata de ejemplificar y citar (dando créditos) si el texto así lo requiere.

Por último, fíjate en los detalles. Aquí te dejo algunos trucos para encontrar una estructura balanceada en las publicaciones.

  1. Un título tan seductor que tu lector no tenga que entrar al post para saber si quiere compartirlo o no.
  2. Lead: es un resumen de máximo tres líneas en el que expones el qué y hasta el porqué de tu texto.

*Consejo: resume el lead en 150 caracteres conservando las palabras clave de tu texto pues con esto puedes generar la meta descripción, es decir, el texto que muestra Google en las búsquedas que tengan que ver con tu tema.

En ambos casos, la funcionalidad del texto es la misma: atraer de forma inmediata a un lector potencial.

  1. Visualiza el texto como una imagen: siempre pienso en mi texto como una imagen que el lector va a rastrear solo para buscar información; por ello, fragmenta tu texto en subtítulos directos que indiquen que hay nueva información conforme la lectura avanza.

* Consejo: con frecuencia una estructura narrativa es: inicio, nudo y desenlace. Fragmenta el texto que quieres lograr en: resumen, introducción, exposición del tema y conclusión.

2. No escatimes poniendo imágenes y enlaces: cuando el lector encuentra estos recursos, no siente la necesidad de moverse a otra página para buscar más datos si es la misma publicación la que amplía la información con cada nuevo recurso.

Por último, revisa al menos tres veces. Escribe todo la publicación, déjala reposar al menos una hora y vuelve sobre ella para editarla de nuevo. Si tienes tiempo deja que alguien que no conozca sobre el tema lo lea y te dé su opinión.

Cuando completes estos pasos, estarás listo para entregar un texto que cumple con todos los requisitos: el requerimiento del cliente y tu técnica de Content aplicada a un nuevo producto.

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